Una tarde de esplendor musical: la Orquesta Sinfónica de Los Cuatro Suyos se estrena con joyas peruanas y obras maestras del clásico
11/1/2021


Como devoto aficionado a las artes, estoy encantado de relatar el impresionante estreno de la Orquesta Sinfónica de Los Cuatro Suyos, un evento trascendental que cautivó al público y dejó una huella indeleble en el panorama cultural de La Molina y más allá.
En una alianza espectacular con la Municipalidad de La Molina, la orquesta dio a conocer su actuación inaugural de manera grandiosa, presentando un programa fascinante que combinó a la perfección el rico tapiz de la música peruana con obras maestras clásicas eternas.
En el centro del repertorio de la tarde se encontraban los queridos clásicos peruanos, cada uno de ellos una preciada joya de nuestro patrimonio cultural. Desde las conmovedoras melodías de "La Flor de la Canela" hasta la exuberancia rítmica de "José Antonio", la orquesta rindió homenaje a las vibrantes tradiciones musicales de nuestra patria, infundiendo cada nota con pasión y autenticidad.
Pero la velada incluyó más que delicias peruanas; también ofreció un vistazo a la belleza trascendente de la música clásica. Bajo la batuta de su estimado director Luiggi Jordán Chaviguri, la Orquesta Sinfónica de Los Cuatro Suyos insufló nueva vida a la Sinfonía No. 7 de Beethoven, infundiendo a la obra atemporal una vitalidad y energía que dejó al público hechizado.
La joya de la corona de la velada llegó con el Concierto para piano n.º 17 de Mozart, que contó con el talento virtuoso de Jaime Bazán como solista. Con dedos ágiles bailando sobre las teclas, Bazán transportó a los oyentes a reinos de belleza sublime y profunda emoción, y su interpretación fue un testimonio del poder duradero de la expresión musical.
Pero quizás lo que realmente distinguió a este estreno fue su celebración de la comunidad y la colaboración. Mientras los acordes de las melodías populares peruanas se mezclaban con los majestuosos acordes de las sinfonías clásicas, los vecinos de La Molina y más allá se unieron en un espíritu de unidad y aprecio compartido por las artes.
Al reflexionar sobre esta velada extraordinaria, recuerdo el poder transformador de la música para elevar, inspirar y unir. En la grandeza del parque Los Educadores de la Municipalidad de La Molina, rodeado de compañeros amantes de la música y encantado por el talento de la Orquesta Sinfónica de Los Cuatro Suyos, fui testigo de la belleza de la creatividad humana en su forma más pura.
Con el corazón elevado y el ánimo elevado, nos despedimos de esta tarde inolvidable, anticipando con impaciencia el próximo capítulo en el viaje de la orquesta. Porque en las salas sagradas de la música, donde las notas y las melodías se entrelazan, encontramos consuelo, belleza y la promesa de un mañana mejor.
Con gratitud y asombro,
Orquesta Sinfónica Los Cuatro Suyos